Qué leña usar en tu chimenea (y cuál debes evitar)
Encina, olivo, pino… no toda la leña calienta igual. Te contamos qué maderas rinden más, por qué la humedad lo es todo y qué leña no debes quemar jamás.
Puedes tener la mejor chimenea del mundo, pero si la alimentas con mala leña, el resultado será decepcionante: poco calor, mucho humo, cristal negro y un conducto que se ensucia a toda velocidad. Después de 40 años vendiendo e instalando equipos de leña, lo tenemos comprobado: la mitad del resultado está en la leña que quemas. Esta es nuestra guía.
Maderas duras: las reinas del calor
Las maderas densas y pesadas son las que más energía contienen por tronco y las que hacen mejor brasa:
- Encina: la clásica del sur de España. Arde despacio, con llama estable, y deja una brasa duradera que mantiene el calor durante horas. Para nosotros, la referencia.
- Olivo: muy abundante en Andalucía, de gran poder calorífico y aroma agradable. Conviene que esté bien seco porque es una madera aceitosa.
- Roble y haya: excelentes también, muy usadas en el norte. Brasa larga y combustión noble.
- Frutales (naranjo, almendro…): buena opción cuando se encuentran, con buen calor y olor característico.
Maderas blandas: perfectas para arrancar
Pino, abeto y otras coníferas encienden con mucha facilidad y dan una llama viva y rápida, por lo que son ideales para el encendido y para reavivar el fuego. Como combustible principal tienen inconvenientes: se consumen deprisa, apenas dejan brasa y su resina chisporrotea y ensucia más el cristal y el conducto. Nuestro consejo: blanda para encender, dura para calentar.
La humedad: la clave que casi todo el mundo pasa por alto
Más importante aún que la especie es la humedad. La leña recién cortada («verde») puede contener alrededor de la mitad de su peso en agua. Al quemarla, gran parte del calor se malgasta en evaporar esa agua: calienta poco, humea mucho y llena el conducto de creosota, un residuo alquitranado que es la causa principal de los incendios de chimenea.
La leña lista para quemar debe estar por debajo del 20% de humedad, lo que en la práctica significa uno o dos años de secado al aire, bien apilada y protegida de la lluvia. ¿Cómo reconocerla?
- Presenta grietas radiales en los extremos del tronco.
- La corteza se desprende con facilidad.
- Pesa menos de lo que aparenta.
- Al entrechocar dos troncos suenan a hueco, con un golpe seco, no apagado.
Qué leña no debes quemar jamás
Esto es importante, porque lo vemos más de lo que nos gustaría:
- Madera tratada, pintada o barnizada: puertas viejas, palets tratados, muebles… liberan compuestos tóxicos al arder y dañan el equipo y el conducto.
- Aglomerados y contrachapados: las colas y resinas industriales no están pensadas para arder en tu salón.
- Leña verde o mojada: por todo lo dicho: poco calor, mucho hollín y riesgo de incendio en el conducto.
- Restos con clavos, plásticos o papel plastificado: ni por el humo ni por lo que dejan dentro del hogar.
La regla es sencilla: en tu chimenea, solo madera natural y seca.
¿Cuánta leña necesito por temporada?
Depende del clima, del uso y del rendimiento de tu equipo, pero te damos una referencia honesta: con un uso de tardes y fines de semana en un invierno suave como el nuestro, muchas familias del Campo de Gibraltar resuelven la temporada con una cantidad moderada de leña buena; con uso diario intensivo, la cifra sube considerablemente. Un equipo moderno de alto rendimiento puede consumir la mitad de leña que una chimenea abierta antigua para dar el mismo calor, así que si notas que quemas muchísimo y calientas poco, quizá el problema no sea la leña sino el aparato. Merece la pena hacer números: a veces el ahorro de leña paga el cambio de equipo en pocos años.
Compra y almacenamiento
Compra la leña con antelación —a ser posible en primavera o verano, cuando hay mejor precio y le das tiempo a terminar de secar— y almacénala elevada del suelo, en un lugar aireado y protegida de la lluvia por arriba. Si quieres profundizar, tenemos un artículo dedicado a cómo almacenar la leña correctamente.
Y si tienes dudas sobre qué leña le va mejor a tu equipo, o notas que tu chimenea no rinde como debería, pregúntanos: en Pierre Chimen llevamos toda la vida entre troncos y estaremos encantados de ayudarte. Llámanos al 956 657 425 o escríbenos desde la página de contacto.
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